sabe ser tan rápido como gacela
y tan ecuánime y paciente como una tortuga,
a todos nos da, y nos quita
y pasa sin importarle nada
ni nadie...
El,
ve como el corazón cambia de frío a calor
va por ahí mofándose del epílogo de la gente
lo percibimos en todos lados
es tan sutíl
El,
es el mehoyo de la vida
vemos su reflejo en el espejo
su existencia es vital
para que haya rutina, transiciones y cadencia
entonces, tenemos que coexistir con
El
El
o darle fin
de todos modos terminaria igual
es el cáncer del sistema
nos corroe lentamente
y sus garras nos hieren.
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