He venido a visitar a mi amigo el llanero
que no sabe de dónde viene
ni a dónde va.
¿por qué llevará aquel ese pobre apellido?
tan desventurado y triste.
¿Por qué tengo yo que desandar estos pasos?
tan conocidos y tan largos.
¿acaso es voluntario mi destierro?
será que seré para siempre forastera...
El viento sopla y golpea la arena
azada por el sol.
Qué largo se avisora el trecho!
Mi amigo al menos tiene su caballo
y su sombrero;
a mí sólo me queda bajar la mirada
fruncir el ceño y caminar en silencio.
No puedo mirar atrás
hay que conservar la dignidad,
¿para que ladear la cabeza?
si a kilómetros no hay nada mas.
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